martes, 30 de junio de 2009

Conclusiones

Afortunadamente es imposible educar si creemos que esto implica formatear por completo al otro, o regular sin resistencia alguna, el pensamiento y la sensibilidad. Pero parece atractivo imaginar una educación que apueste a recorrer un itinerario plural y creativo, sin patrón ni reglas rígidas que encorseten el trayecto.
Creo que se puede empezar por:
- respetar las diferencias, mediante una mayor apertura a las expresiones particulares, favoreciendo las producciones propias de cada alumno y desarrollando la creatividad,
- estar atentos a los entornos y sus mensajes,
- comenzar a pensar en una escuela con parámetros actuales, ya que los formatos que usamos no condicen con estos tiempos y la realidad de nuestros alumnos exige propuestas alternativas,
- situar las actividades de aprendizaje en el contexto social en que se generan, para comprender sus dificultades.
Quienes no sepan desenvolverse en la cultura y tecnología digital de un modo inteligente (saber conectarse y navegar por redes, buscar información útil, analizarla y reconstruirla, comunicarla a otros ciudadanos) no podrán acceder a la cultura y a los entornos laborales de la Sociedad-Red, por lo que tendrán una alta probabilidad de quedar marginados. Es nuestra obligación como educadores estar insertos en estas cuestiones, y no pasarles “de costado”, o por la vereda de enfrente, ya que desde el grano de arena que podamos aportar (teniendo en cuenta que no damos Informática sino una disciplina, como Música, con todo lo que ella implica) estaremos ayudando a que cada uno de nuestros chicos esté un poco más conectado, que no es poca cosa.

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