martes, 30 de junio de 2009

Introducción

Corría el año 2005 y una compañera me avisaba sobre la apertura de un Postítulo para Educación Artística en nuestra ciudad, en un Instituto Nº13 que no conocía. En ese entonces estaba embarazada de Santiago, y aunque cursé Corrientes Pedagógicas Contemporáneas, no presenté el trabajo final: se trataba de mi primer hijo y estaba dedicada absolutamente a él. Al año siguiente, se abrió nuevamente (ya con la orientación hacia el área), pero no llegué a tiempo para la inscripción (había cupo). La tercera es la vencida y en 2007 comencé un camino que hoy estoy tratando de empezar a cerrar.
Hay cuestiones que me han interesado desde un principio, y que se configuran como una suerte de “hilo conductor” en este recorrido.
En Corrientes Pedagógicas Contemporáneas comenzamos reflexionando sobre la cultura en la que vivimos y nuestros conceptos educativos respecto a ella: las dicotomías entre la escuela moderna y los alumnos posmodernos, con las necesidades y posibilidades de cada uno. Cómo sienten los chicos su paso por la escuela, para muchos de ellos es una pérdida de tiempo. Ante esto, se planteó desde la cátedra la necesidad de entablar un diálogo crítico con la realidad para poder rediseñar la escuela, encontrando nuevas formas de pensamiento, organización y acción que nos permitan transformar la realidad. Aquí aparecen las nuevas tecnologías, que dan lugar a formas de expresión inédita, permiten incorporar aprendizajes de forma significativa y acercar posiciones con los chicos (con sus valores y sus hábitos).
En Teoría del Currículum y Didáctica conocí a un autor fabuloso, Elliot Eisner, con quien me sentí comprendida en mi pensamiento de que la enseñanza debe ser realizada artísticamente, valorando la opinión individual y la creatividad personal de los alumnos (y no la uniformidad). Sostiene dicho autor que el atelier de artista es más apropiado como imagen que un proceso fabril para un educador. También me sentí acompañada en cuanto a la importancia de comprometerse emocionalmente con los alumnos, la necesidad de estimularlos para que se esfuercen, de inspirar su curiosidad mediante el desafío.
En estas últimas cuestiones nos enlazamos con Psicología de la Educación, donde trabajamos algunas cuestiones que me parecen dignas de resaltar, y que se configuran como puntapié inicial para este trabajo:
- que cada niño pueda realizar su tarea de la forma que le resulte mejor, mostrando que existen distintas maneras válidas de hacerla y que puede elegir entre ellas
- que se pueden experimentar distintos caminos para alcanzar un objetivo, dejando de lado la idea de un modelo único
- que se debe tomar al error por lo que es: una parte necesaria del aprendizaje
- que se debe tolerar el tiempo de cada alumno
- que hacen falta maestros y profesores motivadores: hay que moverse
- que hay que tomar al alumnado como una audiencia diaria: no podemos darles siempre la misma sopa
- que no sólo cambia culturalmente lo que se aprende, sino también la forma en que se hace y cada vez a mayor velocidad. Hay que conocer las nuevas formas y abordarlas críticamente.
Y luego llegó el 2008: complicado por los pocos antecedentes de los que dispuse. Arrancamos con Epistemología, de la cual no tenía idea (ni siquiera en el secundario tuve Filosofía y Lógica, y en el Terciario la tuve muy filtrada en los Talleres de formación docente del Liceo). Fue complicado, pero muy estimulante para mis neuronas. Rescato una frase del recientemente desaparecido epistemólogo argentino Gregorio Klimovsky: “Nos enfrentamos con temas interesantísimos, sobre todo dada la heroica tarea de vivir en un país tan complicado como la Argentina, donde el conocimiento sociológico, económico, político o antropológico puede contribuir a comprender y explicar lo que ocurre y a optimizar los recursos sociales, todo lo cual nos permitiría construir una sociedad más equitativa y eficaz.”[1].
Con el mismo profesor Ibáñez continuamos con Metodología de la investigación. Con mi compañera de escuela diseñamos una con este tema: El difícil arte de motivar: Educación Artística en contextos complejos. ¡Qué tema! Se eligió debido a la preocupación que sentimos por que los chicos, a medida que crecen, paulatinamente decrece su interés por cualquier actividad que les presentemos.
En la segunda mitad del año fue el turno de Didáctica de la Música 1: ¡por fin música! Y con ella, ahondamos aún más en las reflexiones sobre nuestro trabajo: con mis compañeras coincidimos en que teníamos más preguntas que respuestas y más búsquedas que certezas. Y comenzamos a pensar cómo probar nuevas formas de aprender y enseñar, que tiendan a acortar las distancias entre las planificaciones y nuestras prácticas, entre la escuela y lo que sucede fuera de ella. El aporte de las corrientes metodológicas desarrolladas desde mediados del siglo XX fue una llave para abrir la puerta, ya que en ellas se enfatizan la creatividad y la imprevisibilidad.
Cerramos dicho año con Teorías de la Comunicación, y nuevamente la falta de conocimientos previos me jugó bastante en contra, sumado a que estaba cursando el final de mi segundo embarazo, con el escape de atención que ello significa. Fue muy interesante el panorama bibliográfico, de quien rescato a un autor ruso (no conocía su existencia), Iuri Lotman, que aporta una idea que se relaciona con el inicio de este trabajo: “El texto se presenta ante nosotros no como la realización de un mensaje en un solo lenguaje cualquiera, sino como un complejo dispositivo que guarda variados códigos, capaz de transformar los mensajes recibidos y de generar nuevos mensajes, un generador informacional que posee rasgos de una persona con un intelecto altamente desarrollado”. De aquí desprendo la importancia de que desde cada disciplina (ya que nuestra educación se presenta atomizada) nutramos a nuestros alumnos de diversas herramientas que les permitan acceder a diferentes códigos: a mayor cantidad de ellos mejores serán sus interpretaciones, y probablemente, sus comunicaciones en variados entornos.
Última parada: abril de 2009. Análisis y Producción de textos hipermediales. En este trabajo, me quedo con la primera: análisis. La producción me la guardo para pensar con mis compañeras de escuela (tenemos un par de embriones en Power Point).
[1] KLIMOVSKY, Gregorio e HIDALGO, Cecilia, La inexplicable sociedad – Cuestiones de epistemología de las Ciencias Sociales, AZ Editora S.A., 1998, Buenos Aires, p.19

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